Realicé esta obra a partir del cuestionamiento del inicio bíblico y del árbol del conocimiento del bien y del mal. Me pregunto si ese relato pudo haber existido realmente como un comienzo, porque si no existe un inicio absoluto, tampoco necesariamente tendría que existir un final.
La obra está firmada bajo el pseudónimo Andrei Tchaikovsky, un nombre que utilicé en mi literatura y que, aparentemente, solo trasladé a una obra visual. Para mí, adoptar ese nombre significaba llevar la reflexión un poco más lejos, hacia un territorio donde el tiempo, el origen y el infinito dejan de ser conceptos seguros.
2021 | Art Brut · Lápices de color Caran d’Ache Luminance | A3 · 29,7 × 42 cm
Andrés Barreda Noriega
El infinito no es lo real
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